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PARA VIVIR Y SENTIR EL JUEGO NO HAY EDAD

La abuela de Nicaragua, la aficionada que ve los partidos de pie y no se cansa de aplaudir.

Ella es Lucinda Talavera Galeano, de 70 años, quien este lunes, en las gradas del Gimnasio Nacional, alentaba sin descanso al equipo de voleibol de Nicaragua.

“Vengo de Estelí a apoyar a mi nieto, míralo es el número 2, mi muchacho”.

 

De Estelí a San José recorrió 552 kilómetros y 12 horas en autobús para apoyar a su nieto, Marlon Francisco Ibarra, jugador de Nicaragua que participa en el voleibol de los IX Juegos Estudiantiles Centroamericanos de Nivel Intermedio.

 

Que vivan las abuelas que por sus nietos no existe la distancia.

 

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