Combustibles

Recope refuerza la seguridad energética en un contexto de mayor consumo.

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● El crecimiento sostenido del consumo de combustibles acelera inversiones clave para fortalecer la seguridad energética nacional.

● Inversión postergada por años para ampliar capacidad de la terminal de
Barranca comienza camino para ser una realidad.

● Tomas ilegales se redujeron en un 60% en el 2025.

Las ventas de combustibles en Costa Rica mantienen una tendencia creciente en los últimos años, impulsadas por el dinamismo de la economía, el aumento en la movilidad y la demanda energética del transporte, la industria y el comercio.

Este comportamiento no solo confirma una recuperación sostenida tras los años más complejos de la pandemia, sino que también plantea nuevos retos para la seguridad energética del país.

En 2025, Recope registró el mayor volumen de ventas de su historia, con 3,8 millones de litros comercializados a nivel nacional, lo que representó un incremento del 4,17% en comparación con el 2024, siendo las gasolinas, el diésel y el gas los productos más demandados.

Este crecimiento sostenido refleja una mayor actividad productiva y movilidad en el país y respalda la capacidad operativa de Recope para responder a la demanda interna de combustibles fósiles, en un contexto regional e internacional marcado por la volatilidad energética.

Proyecciones moderadas y precios estables
Para el 2026, las proyecciones apuntan a que la tendencia al alza se mantendrá, aunque de forma más moderada.

Se estima un crecimiento del
1,67% en las ventas nacionales, lo que llevaría el consumo nacional a los 3,9
millones de litros.

En cuanto a los precios, el panorama se perfila muy similar al del año anterior.

La perspectiva del precio del crudo a nivel internacional se mantiene por debajo de los $70 por barril, lo que permite anticipar un escenario de relativa estabilidad.

Este contexto energético también debe analizarse a la luz de las tendencias del mercado automotor global.

En 2025, el sector mostró señales mixtas, ya que mientras las ventas de vehículos eléctricos enfrentaron una desaceleración en la intención de compra, otros segmentos mantuvieron su peso en el mercado.

Un informe de la consultora internacional EY señala que solo el 14% de los compradores a nivel mundial prefiere vehículos eléctricos, lo que representa un retroceso frente al 2024.

En contraste, el 50% de los consumidores proyecta adquirir un vehículo con motor de combustión interna en los próximos dos años, un aumento de 13 puntos porcentuales respecto al año anterior.

Esta tendencia confirma que, a nivel global, los autos de combustión siguen dominando la intención de compra.

Los vehículos híbridos también perdieron terreno, reflejando una preferencia hacia opciones tradicionales o, en algunos casos, la postergación de decisiones de compra por parte de los consumidores.

Barranca: Una ampliación clave.

Ante el sostenido crecimiento en el consumo de combustibles, la ampliación de la infraestructura energética del país se ha vuelto prioritaria.

En ese contexto, la terminal de Barranca, en Puntarenas, cumple un rol estratégico dentro del sistema nacional de abastecimiento, al funcionar como uno de los principales enlaces de almacenamiento y distribución de gasolina, diésel, combustible de aviación y otros derivados.

La necesidad de ampliar esta terminal no es nueva.

Desde el 2003 se recomendó incrementar su capacidad operativa; sin embargo, durante cinco administraciones la iniciativa no se concretó, pese a las advertencias técnicas y al aumento sostenido de la demanda.

Es hasta ahora que el proyecto comienza a materializarse.

Entre 2015 y 2024, la venta de combustibles asociada a esta terminal registró un crecimiento del 164%, al pasar de 500 a 820.000 metros cúbicos, un incremento que evidencia la necesidad de reforzar la infraestructura existente.

En respuesta a este escenario, esta administración de Recope avanza actualmente en el proyecto de ampliación de la capacidad de la terminal Barranca.

El proyecto contempla la construcción de cuatro tanques de 50.000 barriles cada uno para el almacenamiento de gasolinas, dos destinados a gasolina súper y dos a gasolina regular.

A ello se suman tres tanques adicionales de 2.000 barriles cada uno para gasolina exonerada utilizada por el sector pesquero.

Las obras se desarrollarán en un terreno ubicado al suroeste de la terminal e incluyen infraestructura complementaria como un cobertizo para el múltiple de gasolina, cargaderos, un tanque de agua, sistemas contra incendios, cuartos de control de motores y comunicaciones, sistemas de desfogue de aguas pluviales y de tratamiento de aguas oleaginosas, así como todas las facilidades eléctricas, mecánicas y de instrumentación requeridas.

También se construirá una caseta de vigilancia para el control de accesos y se dejará habilitada un área para la futura edificación de cuatro tanques adicionales.

Con esta ampliación, la capacidad de almacenamiento se incrementará en aproximadamente 32,8 millones de litros de combustible, volumen equivalente a 1.026 cisternas con capacidad de 32.000 litros cada uno, lo que fortalecerá la seguridad del suministro y la resiliencia del sistema ante picos de demanda.

Esta necesaria inversión ronda los $80 millones.

Avances contra el robo de combustible:

En paralelo a los esfuerzos de expansión de infraestructura, el combate al robo de combustible continúa siendo una prioridad para la empresa.

El 2025 cerró con una reducción significativa de este delito, como resultado del fortalecimiento de las acciones de control y la coordinación interinstitucional.

Durante el año se intervinieron 59 tomas ilegales, un 60% menos que en el 2024, cuando se desmantelaron 147 conexiones ilícitas.

El volumen de combustible sustraído también disminuyó de forma considerable, al pasar de 4,5 millones de litros en 2024 a 2,6 millones en 2025, lo que representa una reducción del 41%.

El impacto económico del robo se redujo de ₡2.197 millones a ₡1.234 millones, es decir, un 44% menos. Estos resultados reflejan, además, un mayor nivel de conciencia ciudadana, que hoy denuncia a la línea gratuita y confidencial 1-0-0-2 cualquier sospecha de robo, transporte, almacenamiento o venta irregular de combustibles.

Si bien las cifras muestran avances importantes, este sigue siendo un desafío

que requiere vigilancia permanente, trabajo conjunto de Recope con el Ministerio de Seguridad Pública y el compromiso activo de la ciudadanía para proteger una infraestructura clave para el desarrollo del país.

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