Política

𝗣𝗹𝗮𝗻 𝗱𝗲 𝗚𝗼𝗯𝗶𝗲𝗿𝗻𝗼 𝗱𝗲 𝗖𝗹𝗮𝘂𝗱𝗶𝗮 𝗗𝗼𝗯𝗹𝗲𝘀 𝗴𝗲𝗻𝗲𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗯𝗮𝘁𝗲 𝗽𝗼𝗿 𝗲𝗻𝗳𝗼𝗾𝘂𝗲 𝗱𝗲 𝗴𝗲𝗻𝗲𝗿𝗼

El programa de gobierno de la coalición Agenda Ciudadana, liderado por la candidata presidencial Claudia Dobles Camargo, ha generado debate en distintos sectores del país por su enfoque progresista en temas de género, educación sexual, diversidad e identidad, así como por la ausencia de referencias religiosas o morales tradicionales en su propuesta.

 

El documento, titulado “Reformas y soluciones para una casa común”, propone un Estado que ponga “la dignidad de las personas en el centro”, defienda “la diversidad como riqueza” y asuma los retos de “una nueva etapa histórica de transformación”. Bajo esa premisa, plantea políticas públicas centradas en la igualdad sustantiva, la diversidad y los derechos humanos universales, asegurando que “la igualdad de género y la inclusión plena de las diversidades son ejes irrenunciables de esta visión”.

 

𝐄𝐧𝐟𝐨𝐪𝐮𝐞 𝐝𝐞 𝐠𝐞́𝐧𝐞𝐫𝐨:

El plan define explícitamente que “la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres es condición para el desarrollo democrático”, agregando que el objetivo es “transformar las estructuras que sostienen las brechas entre mujeres y hombres e integrar un enfoque interseccional que considere las realidades de las mujeres indígenas, afrodescendientes, rurales, con discapacidad, migrantes y de la diversidad sexual”.

Asimismo, el documento sostiene que “una democracia solo es posible con igualdad de género, autonomía económica, libertad frente a la violencia y reconocimiento del aporte de todas las mujeres”.

 

➡️ Para los sectores tradicionales, esta redacción implica una visión ideológica de género ampliada, que incorpora las diversidades sexuales como parte de la política estatal, un enfoque que no cuenta con respaldo mayoritario entre los votantes conservadores.

 

𝐄𝐝𝐮𝐜𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐬𝐞𝐱𝐮𝐚𝐥 𝐞 𝐢𝐝𝐞𝐨𝐥𝐨𝐠𝐢́𝐚:

Uno de los puntos más discutidos es la propuesta número 10 del capítulo de Educación, donde el plan de Dobles propone “reimplementar un programa de educación para la sexualidad integral”.

El texto aclara que este se basará en “evidencia científica, enfoque de derechos humanos y de género interseccional”, incluyendo además “la prevención del hostigamiento y la promoción de la sana convivencia”.

 

➡️ Este tipo de programa ya había causado fuertes protestas en el pasado, al considerarse una imposición de ideología de género en la educación pública, algo que, según sectores religiosos, contradice el derecho de los padres a decidir sobre la formación sexual de sus hijos.

 

𝐃𝐢𝐯𝐞𝐫𝐬𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐞 𝐢𝐝𝐞𝐧𝐭𝐢𝐝𝐚𝐝:

El documento menciona de forma reiterada a las personas LGBTIQ+, indicando que el Estado debe “reconocer la diversidad como riqueza” y garantizar “igualdad de derechos para todas las personas, sin distinción de origen, sexo, edad, religión, etnia, raza, orientación sexual, identidad o expresión de género”.

También se afirma que el país debe “ampliar los espacios de participación ciudadana y asegurar condiciones materiales para ejercer derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales”.

 

➡️ Este lenguaje, aunque acorde con los tratados internacionales de derechos humanos, es visto por grupos conservadores como una agenda social avanzada que prioriza el reconocimiento de minorías sexuales sobre los valores tradicionales de familia y comunidad.

 

𝐀𝐮𝐬𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐫𝐞𝐟𝐞𝐫𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚𝐬 𝐫𝐞𝐥𝐢𝐠𝐢𝐨𝐬𝐚𝐬:

A diferencia de otros programas de gobierno, el texto no contiene ninguna mención al papel de la religión, la moral cristiana o la familia tradicional dentro del desarrollo nacional.

En cambio, promueve una visión de Estado “laico, inclusivo y multicultural”, donde el desarrollo se base en principios seculares como “la transparencia, la diversidad y la convivencia pacífica”.

 

➡️ Para analistas y líderes religiosos, esta omisión marca una ruptura con la herencia cultural y espiritual de Costa Rica, históricamente definida como una nación de fe, donde la educación moral y los valores familiares han sido pilares del tejido social.

 

𝐕𝐢𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐠𝐥𝐨𝐛𝐚𝐥 𝐲 𝐩𝐫𝐨𝐠𝐫𝐞𝐬𝐢𝐬𝐭𝐚:

El programa también propone que Costa Rica asuma “una política exterior para la justicia climática y los derechos humanos”, así como una política interior basada en la “solidaridad, inclusión y respeto a las diversidades”.

Estos lineamientos reflejan una visión alineada con las corrientes del progresismo internacional, que prioriza la diversidad y la igualdad sobre los valores culturales tradicionales.

 

➡️ Si bien el plan refuerza temas como la transparencia, la modernización del Estado y la eficiencia pública, su carga ideológica en temas sociales y de identidad ha generado una fuerte discusión sobre la dirección cultural que tomaría el país.

 

Mientras sectores progresistas lo celebran como un paso hacia la modernidad y la inclusión, los grupos religiosos y conservadores advierten que el documento representa un giro cultural de alto impacto, capaz de redefinir la visión de familia, educación y valores en Costa Rica.

 

Fuente: https://claudiadobles.com/wp-content/uploads/2025/10/Programa-de-gobierno.pdf

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