Costa Rica inaugura el Centro de Alta Contención y Crimen Organizado (CACCO)

Costa Rica inaugura el Centro de Alta Contención y Crimen Organizado (CACCO)
▪ Megacárcel tiene capacidad para 5.100 privados de libertad.
▪ Inversión es de USD $33.155.897,12 (¢16.774 millones).
San José, 14 de octubre del 2026.
La presidente de la República, Laura Fernández Delgado, y el ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar Vargas, inauguraron este miércoles el Centro de Alta Contención y Crimen Organizado (CACCO), una megacárcel que fortalecerá las capacidades del sistema penitenciario costarricense, donde se custodiarán a los criminales más peligrosos del país.
El complejo cuenta con 31.048,18 metros cuadrados de construcción, distribuidos entre módulos de alojamiento, edificios administrativos, puestos de control y bodegas. Además, dispone de un terreno de 91.000 metros cuadrados y fue diseñado bajo estándares de habitabilidad y seguridad acordes con las necesidades de una infraestructura como esta.
El ministro Aguilar explicó que el CACCO llega en un momento determinante de la vida de los costarricenses, que por muchos años pidieron y necesitaron de un fortalecimiento de la seguridad penitenciaria.
Esta es la respuesta institucional ante los desafíos que plantea el crimen organizado.
Esto no es simplemente una cárcel.
«Este es un monumento a la seguridad nacional. Es el símbolo de un Estado que decidió recuperar su autoridad. De un país que comprendió que no podemos enfrentar las amenazas del crimen organizado con indiferencia, con debilidad o con los brazos cruzados”, aseguró
El CACCO tiene capacidad para albergar a 5.100 privados de libertad, distribuidos en cinco módulos (naves) de 1.020 personas cada uno.
Entre los perfiles de quienes serán trasladados a estas celdas destacan líderes y miembros de organizaciones criminales, cabecillas con capacidad para dirigir operaciones delictivas desde prisión e individuos que representen riesgos graves de violencia, intimidación o amenazas contra otros reclusos, funcionarios públicos o terceros.
También contempla a quienes dispongan de redes de contactos, recursos y medios para continuar delinquiendo dentro o fuera de los centros penitenciarios.
En esta cárcel de máxima seguridad también podrán ser recluidas personas vinculadas con intentos de fuga, acciones para vulnerar los sistemas de seguridad penitenciaria y actividades relacionadas con armas, drogas, dispositivos de comunicación y otros artículos prohibidos que representen riesgos relevantes.
Su ingreso estará sujeto a valoraciones individualizadas de peligrosidad y seguridad, con criterios objetivos y debidamente fundamentados.
La idea es contener a la población penitenciaria de mayor riesgo, impedir la continuidad de actividades criminales desde prisión y garantizar el orden, la disciplina y el control del Estado.
La construcción del proyecto representó una inversión de USD $33.155.897,12 (¢16.774 millones).
Desde el 2025, el Ministerio de Justicia y Paz impulsó una estrategia financiera en coordinación con el Ministerio de Hacienda para establecer la ruta de ejecución de la obra.
Con la ocupación del 100% de los espacios del CACCO, el país dejará de tener hacinamiento (actualmente en un 59%) y pasará al nivel de una sobrepoblación del 15%, es decir, bajará la saturación de espacios en un 44%.
“Durante años permitimos que las estructuras criminales pretendieran convertir nuestras cárceles en centros de operaciones para seguir delinquiendo. Con el CACCO estamos enviando un mensaje contundente: se acabó la alcahuetería.
Aquí no mandan los narcotraficantes, los sicarios ni los cabecillas de las organizaciones criminales.
Aquí manda el Estado costarricense.
Esta obra es una respuesta firme para proteger a las familias de nuestro país”, afirmó Aguilar.
El traslado de privados de libertad iniciará a finales de octubre.
Promesa cumplida
La visita oficial del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, a Costa Rica, el 12 de noviembre del 2024, marcó un momento relevante para la discusión sobre los desafíos del sistema penitenciario nacional.
Durante su estadía, el mandatario recorrió el centro penitenciario La Reforma y conoció de primera mano parte de la realidad que enfrenta el país en materia de seguridad penitenciaria.
En este encuentro se identificó la importancia de fortalecer las capacidades institucionales y del país para hacer frente al crimen organizado y atender los desafíos asociados al hacinamiento carcelario, así como la necesidad de avanzar hacia una infraestructura penitenciaria moderna, segura y acorde con las exigencias actuales.
En abril del 2025, el Ministerio de Justicia y Paz consolidó un esquema de coordinación integral que permitió articular esfuerzos técnicos, jurídicos y administrativos para garantizar la viabilidad del proyecto del Centro de Alta Contención y Crimen Organizado (CACCO).
Como resultado de este trabajo interinstitucional, en noviembre del 2025 se adjudicó la obra, dando paso a un proceso que se condujo por diversas etapas.
La primera de movimiento de tierras para preparar la construcción, que se tomó entre enero y marzo del 2026, y, posteriormente, el inicio del levantamiento de la obra gris en marzo del 2026.
La inversión se distribuye en los siguientes componentes: cinco módulos de alojamiento de alta seguridad de 17 celdas cada uno, así como de las obras complementarias: un edificio mixto, un puesto de ingreso principal, un edificio de registro de visitas, un puesto de control uno, cuatro puestos de control internos, un centro de acopio, siete fortines, una bodega de almacenamiento, un edificio de escáner, un basurero externo, el sistema de supresión de incendios, el sistema electromecánico, el sistema de circuito cerrado de televisión (CCTV), el equipamiento de seguridad, la iluminación externa, los espacios de parqueo, calles, aceras y pasillos, los cerramientos y mallas.
Tecnología: gran aliada
La tecnología será uno de los pilares de seguridad del nuevo Centro de Alta Contención y Crimen Organizado (CACCO).
Debido al perfil de la población penitenciaria que albergará, esta infraestructura incorporará herramientas especializadas para fortalecer la vigilancia, optimizar los controles y apoyar las labores operativas de la Policía Penitenciaria.
Entre los recursos tecnológicos destacan los sistemas de escaneo, las cámaras de videovigilancia, los controles biométricos, la gestión de accesos y las redes de comunicación de última generación.
Estos componentes permitirán integrar diferentes mecanismos de supervisión y control para prevenir incidentes, detectar situaciones de riesgo, combatir el ingreso de artículos prohibidos y reforzar la protección del personal penitenciario y de las personas privadas de libertad.
Los equipos de escaneo permitirán detectar objetos ocultos en la ropa y, según el tipo de dispositivo, en otras áreas del cuerpo.
Por su parte, las cámaras de videovigilancia facilitarán la supervisión de los espacios internos y los perímetros externos, así como la identificación de comportamientos o situaciones inusuales que requieran la intervención de los oficiales.











