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Recope asesta nuevo golpe a banda vinculada con robo de combustible en Turrialba.

Una organización criminal asentada en Turrialba, Cartago, y presuntamente dedicada al robo de combustible del poliducto fue desarticulada este miércoles 10 de junio, tras una investigación que permitió identificar una modalidad basada en la extracción constante de pequeñas cantidades de producto para intentar evadir los controles y dificultar su detección.

Los allanamientos, realizados en siete estructuras, son el resultado de más de cinco meses de monitoreo, análisis e inteligencia desarrollados por Recope.

La información recopilada permitió detectar patrones de comportamiento y relacionar a los involucrados con la sustracción ilegal de combustible.

Las pesquisas, desarrolladas en Chitaría de Pavones de Turrialba, así como en Guayacán y el Cairo de Siquirres, en coordinación con el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y el Ministerio Público permitieron vincular y detener a cuatro personas con la presunta extracción, transporte y comercialización del producto robado.

El caso refleja la evolución del robo de combustible hacia esquemas cada vez más especializados y organizados, capaces de sostener operaciones clandestinas que ponen en riesgo a comunidades cercanas, el ambiente y la infraestructura energética del país.

“Cada golpe que se logra dar a estas organizaciones es el resultado de un trabajo técnico y especializado que se desarrolla durante meses.

En Recope hemos fortalecido nuestras capacidades de monitoreo e investigación porque entendemos que proteger el poliducto significa proteger una infraestructura estratégica para el país, la seguridad de las comunidades y el patrimonio de todos los costarricenses”, afirmó la presidenta de Recope, Karla Montero.

Funciones definidas

La agrupación investigada, conocida como Los Paisas, operaba en Chitaría de Pavones, en Turrialba.

Las diligencias permitieron establecer la presunta participación de los sospechosos en distintas etapas de la operación, desde la planificación de las actividades hasta la extracción, transporte y comercialización del combustible sustraído.

De acuerdo con la información recopilada, la organización mantenía una distribución de tareas entre sus integrantes, una característica asociada a estructuras de crimen organizado en las que cada participante cumple funciones específicas dentro de la operación.

Como parte de las pesquisas, el pasado 1.° de mayo se detuvo a uno de los sospechosos, de apellido Monge, mientras transportaba aproximadamente 800 litros de gasolina.

Ese hecho permitió incorporar nuevos elementos probatorios al expediente judicial.

La intervención realizada este miércoles incluyó la revisión de varios inmuebles presuntamente vinculados con la operación ilícita.

Un delito que amenaza mucho más que el combustible

Para Recope, el robo de combustible trasciende el impacto económico asociado al producto sustraído.

Cada perforación ilegal realizada sobre el poliducto representa un riesgo potencial para las comunidades cercanas, debido a la posibilidad de incendios, explosiones o derrames que pueden afectar viviendas, cuerpos de agua, áreas agrícolas y ecosistemas.

A ello se suma el riesgo operativo que implica intervenir una infraestructura considerada estratégica para el funcionamiento del país.

El poliducto constituye la columna vertebral del Sistema Nacional de Combustibles.

A través de esta red se transportan diariamente los productos que abastecen hogares, industrias, hospitales, aeropuertos, comercios y sistemas de transporte en todo el territorio nacional.

Por esa razón, cualquier afectación a esta infraestructura puede tener consecuencias que van mucho más allá de la pérdida del combustible extraído.

“Cuando una organización criminal perfora el poliducto no solo roba combustible.

También pone en riesgo vidas humanas, genera daños ambientales y amenaza una infraestructura esencial para el desarrollo del país.

Por eso mantenemos una lucha permanente contra este delito y continuaremos fortaleciendo nuestras capacidades para detectarlo y enfrentarlo”, señaló Montero.

Ante esta amenaza, Recope hace un llamado a la ciudadanía para denunciar cualquier actividad sospechosa relacionada con el robo de combustible, como movimientos inusuales de personas o vehículos cerca del poliducto, excavaciones no autorizadas, olores intensos a combustible o la presencia de mangueras, tanques y conexiones clandestinas.

La información puede reportarse de forma confidencial y gratuita a la línea 1-0-0-2, un canal que ha sido fundamental para fortalecer las investigaciones y proteger una
infraestructura estratégica para el país.

Más tecnología, más investigación y más coordinación

Los resultados obtenidos en Turrialba también reflejan la importancia de continuar fortaleciendo los mecanismos de prevención y detección temprana.

Actualmente, Recope sigue trabajando en el fortalecimiento de las alianzas estratégicas con el Ministerio Público, el OIJ y el Ministerio de Seguridad Pública, instituciones que desempeñan un papel fundamental en la investigación y judicialización de estos casos.

La experiencia acumulada durante los últimos años demuestra que la
coordinación interinstitucional constituye una de las herramientas más efectivas
para enfrentar estructuras criminales cada vez más sofisticadas y con mayor
capacidad de adaptación.

Mientras avanza el proceso judicial derivado de este caso, Recope mantiene el
monitoreo permanente sobre el poliducto, para seguir cerrando espacios a
organizaciones que buscan lucrar mediante actividades que comprometen la
seguridad energética, el ambiente y la seguridad de las comunidades.

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