Discurso de la Presidente de La Asamblea Legislativa, señora Yara Jiménez Fallas.

San José, Costa Rica 8 de mayo de 2026
Su Majestad.
Excelentísimas señoras y señores Jefes de Estado y de Gobierno que nos honran con su visita.
Excelentísimas señoras y señores Jefes de Delegación, misiones diplomáticas y organismos internacionales.
Señora presidente de la República, doña Laura Fernández Delgado y señor esposo, Primer Caballero.
Señor Presidente de la Corte Suprema de Justicia, señoras:
Magistradas y señores Magistrados.
Señora Presidenta del Tribunal Supremo de Elecciones, señoras Magistradas y señores Magistrados.
Señora Exvicepresidenta de la República y señores vicepresidentes de la República.
Señores Expresidentes de la República y Ex primera dama, Reverendísimo Arzobispo de San José y señores obispos de la
Conferencia Episcopal de Costa Rica.
Señoras y señores ministros de Gobierno y presidencias ejecutivas.
Señoras y señores diputados de la Asamblea Legislativa.
Señores Jerarcas de la Contraloría General de la República, Procuraduría General de la República y Defensoría de los Habitantes.
Señoras y señores, invitados especiales.
Buenos días a todas y todos.
Señoras y señores.
Hoy, los costarricenses se reúnen en uno de los actos más solemnes y significativos de nuestra vida republicana: la transmisión pacífica del poder, la reafirmación de nuestra
democracia y la continuidad institucional que ha distinguido a nuestra nación ante el mundo.
Este acto marca el inicio de una nueva administración y reafirma la solidez del Estado costarricense, la permanencia de sus
instituciones y el respeto irrestricto al orden constitucional que nos rige.
Es, además, una expresión de la madurez cívica de un pueblo que ha hecho de la democracia su mayor fortaleza.
Hace pocos días señalé que el ahora señor expresidente, Rodrigo Chaves Robles, asumió el mandato en un momento particularmente complejo, marcado por la incertidumbre económica, la desconfianza institucional y una ciudadanía que demandaba cambios profundos.
Hoy, señora presidente Laura Fernández Delgado, su investidura marca el inicio de una nueva etapa en la historia de nuestra patria.
Una etapa que nace de la esperanza y de la confianza renovada de una ciudadanía que ha decidido continuar avanzando.
Es una consolidación de una forma distinta de gobernar, respaldada por una mayoría de costarricenses que decidió seguir
avanzando por la ruta del cambio, de la transformación institucional y de la prosperidad con justicia social.
Señora presidente:
Reciba, en nombre de esta Asamblea Legislativa y del pueblo de Costa Rica, una sincera felicitación por asumir la más alta y noble responsabilidad de nuestra República.
Usted ha ganado una elección y algo más profundo, contundente: el corazón palpitante de un pueblo que entendió que sí es posible gobernar de forma distinta.
Un pueblo que concibe que es posible impulsar el desarrollo económico sin abandonar a los más vulnerables.
Que es posible administrar con transparencia. Que es posible ejercer el poder con sensibilidad hacia quienes durante tanto tiempo fueron excluidos, invisibilizados y apartados.
Ese respaldo es significativo y de gran profundidad.
Hoy usted recibe la banda presidencial con una responsabilidad inequívoca: seguir haciendo más amplio el camino hacia el futuro de todos los costarricenses.
Un camino que en los últimos años empezó a trazarse con decisiones firmes, con resultados concretos y con una visión de Estado que rompió inercias y desafió estructuras que durante décadas limitaron el desarrollo de nuestro país.
Señora presidente: Estoy convencida de que su preparación, su experiencia en la gestión pública y su vocación de servicio la posicionan como una líder idónea para afrontar este desafío.
El pueblo espera de usted sabiduría en los momentos de mayor incertidumbre.
Espera serenidad ante las críticas o los distintos puntos de vista presentes en la sociedad.
Espera integridad frente a las tentaciones del poder, esas mismas ante las que otros sucumbieron sin medir el daño que causaron al bienestar colectivo.
Pero, sobre todo, el pueblo espera que usted continúe gobernando para quienes más lo necesitan.
Para quienes durante años buscan representación y mejores oportunidades por sentirse excluidos y ahora claman por mayor acceso.
Hoy, esas personas miran al futuro dejando el temor, y ahora sienten la esperanza. Y esa esperanza es, al mismo tiempo, la mayor fortaleza y responsabilidad de su gobierno.
Señora Laura Fernández Delgado, estoy segura que usted asumirá este desafío.
Pocas personas reúnen, como usted, la combinación de conocimiento técnico, experiencia en la gestión pública y una vocación genuina de servicio que nace de la convicción profunda de trabajar por el bienestar de todo un país.
Doña Laura usted muestra una vocación tan clara, firme y comprometida con este pueblo agradecido.
Sin ninguna duda, usted es la persona correcta para recibir este legado.
Un legado que donde además de cifras positivas y alegría por la democracia, vive hoy una forma distinta de entender el ejercicio del poder: con resultados, con cercanía y con responsabilidad.
Señoras y señores diputados: Este momento también interpela directamente a esta Asamblea Legislativa.
El pueblo de Costa Rica habló con claridad en las urnas. Y ese mandato nos obliga a actuar con coherencia y responsabilidad.
Nos corresponde estar a la altura de las circunstancias y dejar atrás las discusiones infundadas que han limitado el avance del país.
Nos obliga a convertir el debate en soluciones y las ideas en leyes, que impulsen el desarrollo nacional.
Este Congreso tiene la responsabilidad de acompañar, con rigor técnico y responsabilidad política, las transformaciones que el país demanda.
Desde esta Presidencia reitero nuestro compromiso de hacer todo lo necesario para que la labor del Poder Ejecutivo navegue hacia buen puerto, en un marco de respeto, diálogo permanente y equilibrio entre los poderes de la República, donde la independencia no excluye la coordinación cuando el interés nacional así lo exige.
Costa Rica clama por resultados concretos basados en el diálogo franco pero constructivo.
Requiere instituciones conscientes de la magnitud del momento histórico y comprometidas con una visión de largo plazo y un profundo sentido de Nación.
Hoy inicia una nueva etapa, que no parte de cero, sino que se construye sobre avances reales, sobre aprendizajes acumulados y sobre una ciudadanía que ha decidido confiar en un proyecto de país que propone hacer las cosas de manera distinta.
La historia de Costa Rica ha demostrado que los momentos de transición son también momentos de oportunidad, para consolidar lo logrado y para corregir lo necesario, para ampliar los horizontes de desarrollo y bienestar para todas las personas.
Señora Presidente, bajo su liderazgo, nuestro país sabrá aprovechar esta oportunidad, avanzando hacia una Costa Rica más próspera, más segura, más equitativa y humana.
Sabrá honrar, con hechos concretos, la confianza que el pueblo ha depositado en usted. Porque al final, el verdadero poder reside en la capacidad de transformar la vida de los ciudadanos.
Reside en la capacidad de transformar la vida de las personas, en la capacidad de servir con integridad, de construir un país donde cada costarricense tenga la oportunidad real de salir adelante.
Que el norte de esta administración sea servir con integridad y transformar, con hechos, la vida de las personas.
Ese es, al final, el verdadero sentido del poder público. Y que ese sea el camino que siga guiando a nuestra querida Costa Rica.
Muchas gracias y que Dios la bendiga señora Presidente y nos bendiga a todos.










